El Cristiano y las emociones

em“Jesús lloró.” Juan 11:35

Algunos usan este texto para sustentar el hecho de que Dios-El Hijo, tiene emociones y por tanto concluyen en que el dejarse controlar por las emociones es una experiencia válida en la vida del Cristiano. De esta manera, pretenden justificar la emocionalidad de la que se han hecho dependientes.

El diccionario Vox describe la acepción de emocionalidad:

Emocionalidad
1 nombre femenino. Capacidad de sentir emoción: evalúa el grado de emocionalidad del sujeto ante este tipo de asuntos.

Y el diccionario de la Real Academia Española dice:

Emoción.
(Del lat. emotĭo, -ōnis).
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.
2. f. Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.

Ahora con esto en mente, debemos entender que ciertamente la palabra griega para llorar usada en Juan 11:35 – ἐδάκρυσεν, muestra que Jesús sollozó, derramando lagrimas emotivas al ver la incredulidad de su pueblo (entre los cuales había hecho muchos otros milagros), seguramente por causa de las consecuencias que les sobrevendrían por tal actitud (cf. Mat. 23:37).

En efecto, el ser humano ha sido capacitado por Dios con intelecto, emociones, y voluntad. No hay nada malo en hacer uso de estas capacidades en el marco de la Palabra escrita de Dios y el diseño divino.

Sin embargo, los falsos maestros (empresarios astutos) se han dado cuenta de que se puede condicionar la emoción de las masas por medio de la música, sonidos, luces de colores, humo (tipo concierto) fabricándoles una atmosfera irreal, una ilusión, a la que llaman “presencia de Dios”, pero que en realidad no lo es.

En algunas ocasiones he escuchado como tele-evangelistas incitan a las masas a que ellos mismos creen “una atmosfera” de adoración, es decir que se autosugestionen de que algo “sobrenatural” esta ocurriendo en ese mismo momento.

Se les demanda a que se desconecten de la razón”, bajo la excusa de que “lo sobrenatural de Dios” no opera en conjunto con el raciocinio, el discernimiento, la inteligencia, la reflexión, y el buen juicio.

Se les pide que estos entren en un trance “espiritual” irracional (con la excusa de que supuestamente esto atrae a Dios y crea un ambiente apropiado para que ocurran “milagros”).

Se les esta requiriendo como condición para experimentar “lo sobrenatural de Dios”, la ofuscación, el aturdimiento, la imprudencia, la irresponsabilidad, el descuido, la irreflexión, el disparate y el atrevimiento.

Pero esto no tiene nada que ver ni con el Dios verdadero, ni con su Palabra.

De hecho, en el momento que se para la música (con sus efectos condicionadores), y se prenden las luces, se les acaba la “Unción”, puesto que la alteración emocional intensa y acompañada de una conmoción somática ha cesado.

Es por esto que estos falsos “pastores/empresarios”, usualmente obligan a sus músicos, a tocar mientras ellos hablan, especialmente en el momento de los llamados al altar, con luces coloridas en medio de un auditorio a oscuras, y lloriqueos fingidos y palabras manipuladoras que apelan a la emoción de los congregados. Y que preparan el escenario para estafar a los incautos.

Estos necesitan el trasfondo (musical) para manipular la intensidad emotiva de las masas y llevarlas a un éxtasis, en el que estas no piensan con claridad y pueden llegar a tomar decisiones irresponsables (como entregar toda la renta del mes, llegando a confiar en “la falsa promesa” del “profeta/pastor” de que les será devuelto con creces en pocos dias, porque estan sembrando en el tiempo de la “Unción”).

Estas personas han puesto toda su emoción por encima de La Palabra de Dios y de la razón. Y se han vuelto esclavos y adictos de una emotividad irracional, de las palabras persuasivas de estos “charlatanes” que posan como “pastores”  y del encantamiento de la música “cristiana” y su “mercado”.

Es evidente que existen personas que con sinceridad se quebrantan y derraman sus lágrimas y emociones delante de Dios en desesperación en genuina adoración, y El esta consciente de esto (e.g., 1 de Samuel 1:15; Salmo 62:8).

Pero no debes olvidarte que la Palabra de Dios advierte a la Iglesia acerca de los lobos que siempre acecharian al rebaño de Cristo.

La Palabra Sagrada dice:

Vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño.” Hechos 20:29

“Pues no somos como muchos, que comercian (corrompen) la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, hablamos en Cristo delante de Dios.” – 2 Cor. 2:17

Y en efecto hay muchos empresarios/falsos pastores “lobos feroces” que con una agenda fria y calculadora, tuercen y comercian con la palabra de Dios, y la usan como carnada para despojar a los ingenuos.

Judas 1:4 Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.

2 Ped 2:2 Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.

No debes confundir la emotividad, con la Persona de Dios y el vivir en su presencia (Coram Deo), debajo de su autoridad y para su gloria. Elementos que están intrínsecamente ligados al Cristiano y su actitud de temor reverente y obediencia delante de la Palabra de Dios.

Las Iglesias del Cristianismo histórico no tenian luces, ni cámaras, ni sintetizadores, ni escenarios, sin embargo la Persona de Dios y su Poder eran evidentes porque ellos recibieron la Palabra de Dios con gran humildad, sinceridad e interés genuino.

“De esta iglesia fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio de ustedes, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios” – Col. 1:25

¿Cuáles fueron las características de la Iglesia del Cristianismo histórico?

El Pueblo de Cristo congregado y atento a recibir la enseñanza de la Palabra de Dios, con una disposición para obedecerla. Esa era su máxima expresión de adoración.

“Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibieron la palabra de Dios que oyeron de nosotros, la aceptaron no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, la cual también hace su obra en ustedes los que creen.” 1 Tes. 2:13

Entonces ¿puede un Cristiano tener emociones? desde luego, pero estas deben ser examinadas a la luz de la Palabra de Dios. Porque las emociones fluctúan y son traicioneras, es por eso que el Cristiano no debe basar su vida (mucho menos su experiencia espiritual) en las emociones, sino en el sólido fundamento de la Palabra de Dios y su correcto entendimiento.

Este fue el mandato para la Iglesia de Cristo de aquella época y es igualmente aplicable para la Iglesia de hoy,

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.” Col. 3:16.

Que así sea!

Peter Citelli,
Pastor-Maestro
Ministerio Internacional Reino de Dios, Inc.

http://www.facebook.com/MinisterioInternacionalReinodeDios

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Pembroke Pines, Fl 33024
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