¿Qué importancia tiene la Biblia?

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La suficiencia o autoridad sobre cualquier asunto de la vida Cristiana, no debe descansar en la personalidad o las palabras falibles del mensajero. Ni en su capacidad para manipular o persuadir como comunicador, ni en el método, vestimenta o estrategia para vender del mismo, sino que debe fundamentarse en la Palabra infalible, viva y eterna del Creador de todas las cosas.

Hebreos 4:12 (NBLH)

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón.

La suficiencia o autoridad sobre cualquier tema, descansa en la Palabra infalible de Dios, el Creador por medio del cual todas las cosas llegaron a ser y al cual todo ser humano le debe rendir cuentas.

Es la Palabra de Dios, la base sobre la cual el Espíritu Santo produce el nuevo nacimiento, provocando el arrepentimiento y la fe.

Pedro nos dice:

Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23).

El también nos dice que debemos desear la Palabra Sagrada con la disposición de obedecerla, puesto que esto produce nuestro crecimiento espiritual.

Deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación (1 Pedro2:2).

De alli la necesidad de la fiel exposición de la misma.

La Escritura afirma que el Creador mira con Gracia al que es humilde y se somete ante su Palabra en genuino arrepentimiento

Isaías 66:2 (LBLA)

2 Todo esto lo hizo mi mano,
y así todas estas cosas llegaron a ser —declara el Señor.
Pero a éste miraré:
al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.

No obstante, el Creador humilla a quienes se rebelan contra su Palabra,

Salmo 107:11 Porque fueron rebeldes a las palabras de Dios
Y despreciaron el consejo del Altísimo;
12 Humilló sus corazones con trabajos,
Tropezaron y no hubo quien los socorriera.

La Biblia es entonces, la Palabra “revelada” del Creador, Aquel que juzga a toda criatura y ninguna de ellas lo puede juzgar a El, ni a su Palabra Escrita.

Por tanto, la Palabra de Dios juzga a todos los hombres, los hombres no juzgan a la Palabra de Dios.

Adicionalmente, la Escritura revela que el contender con Dios, es actuar neciamente:

Job 33:13 (RVR1960)

13 ¿Por qué contiendes contra él?
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.

Contender y cuestionar la Palabra del Hacedor es una ofensa muy seria delante de El. Los seres creados no deben cuestionar a su Hacedor, deben obedecerlo, sometiendo su voluntad a la de El.

Isaías 45:9 (NBLH)

9 ¡Ay del que contiende con su Hacedor!
¡el tiesto entre los tiestos de tierra!
¿Dirá el barro al alfarero: ‘Qué haces’?
¿O tu obra dirá: ‘El no tiene manos’?

Romanos 9:20-21(NBLH)

20 Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: “Por qué me hiciste así?”

La voluntad del Hacedor esta revelada plenamente en la palabra del Señor. No obstante algunos optan por despreciarla, llevando en si mismos la justa retribución por lo que hacen.

Números 15:31 (LBLA)

31 “Porque ha menospreciado la palabra del Señor, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”

No obstante, Toda la Escritura (i.e. la Biblia) es la autoridad absoluta, central y suficiente sobre todo asunto de fe y practica Cristiana.

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16, NBLH).

Concordamos con el predicador Bautista Charles Spurgeon cuando dijo acerca de los mensajeros/proclamadores de la misma,

“Nosotros repetimos la Palabra como un niño repite su lección. No nos corresponde a nosotros corregir la revelación divina, sino simplemente ser su eco. Yo no considero que mi oficio consista en presentarles pensamientos nuevos y originales de mi propio peculio; mas mi oficio consiste en decirles: “La palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”.

Al predicador no le toca arreglar, ni maquillar, ni diluir el mensaje, sino comunicarlo con fidelidad absoluta.

Adicionalmente cuando respetamos, obedecemos y nos sometemos a la Palabra Sagrada estamos acatando la autoridad de Dios. Pero aquel que se rebela contra ella y la desprecia o tergiversa sepa que esta contendiendo con su Hacedor y que la justa retribución por lo que hace le aguarda (Juan 12:48).

Entendamos pues, la importancia, suficiencia y autoridad de la Biblia.

Pastor Peter Citelli

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