“Y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas)” Efesios 5:11 NBLH.

El 31 de Octubre en muchas ciudades de Estados Unidos y del mundo se celebrará Halloween. Aparentemente, esta es una simple fiesta de disfraces, caramelos, distracción para niños y adultos, y especialmente productiva para los negocios y comercios. Algunos medios de comunicación van diciendo a sus tele-audiencias que se relajen, que todo es parte de la diversión, las tumbas, las calabazas en las ventanas, las calles llenas de monstruos, brujas, calaveras, todos son elementos de esta fiesta aparentemente inofensiva.

Sin embargo, como Cristianos debemos de considerar el orígen de esta celebración. Para comenzar, esta fiesta no comenzó en los Estados Unidos, sino en Irlanda Céltica antes de Cristo. Sus granjeros creían que en este día la estación de la vida y la estación de la muerte se encontraban, y que los espíritus de los muertos podían salir de sus tumbas y caminar entre los vivientes. “Saween” era la Palabra Céltica para el final del verano, sus sacerdotes hacían rituales para que sus pueblos sobrevivan el invierno. Y los pobladores hacían grandes fogatas y se disfrazaban con máscaras de demonios, para repeler y confundir a los espíritus sueltos.

En el Siglo Octavo, el Papa Gregorio III en un intento para alejar a los célticos de su práctica pagana, estableció una fiesta católico-romana llamada, el día de todos los santos (All Hallows Day). Esto hizo como un reconocimiento a los santos conocidos y desconocidos, estableciendo el primero de Noviembre como el día de la misma. Los europeos, inicialmente aceptaron la celebración de la iglesia católico-romana, pero no vieron ninguna razón para no seguir celebrando su rituales tradicionales también, y pronto la víspera de “El día de Todos los Santos” se volvió “La Noche de todos los Santos” (All Hallows Eve) y es precisamente de allí de donde viene el nombre “Hallowe’en”.

Esa fiesta pagana no fue aceptada por los protestantes (Cristianos) Puritanos que colonizaron América, y así como ellos dejaron Europa atrás, también esta tradición pagana europea quedo atrás. Sin embargo, a la mitad del Siglo 19 una hambruna hizo emigrar, un millón de irlandeses a América y miles de ellos llegaron a los puertos de los Estados Unidos. Ellos trajeron consigo esta costumbre pagana, que pronto se popularizó en la mezcla cultural americana. Sus tradiciones fueron adaptadas, y los fuegos de esta fiesta irlandesa pagana, fueron cambiados por las calabazas alumbradas con velas; y los disfraces demoníacos y siniestros de los celtas, por los disfraces modernos de Halloween.

Para el Comienzo del Siglo 20 esta fiesta se volvió en toda una institución americana, los disfraces y demás parafernalias, le dieron a los negociantes muchas entradas de dinero. Pero la noche del 31 de Octubre más allá de ponerse un disfraz, comer caramelo y asustarse inocentemente, esa noche también es conocida entre los brujos como la noche satánica pico del año para hacer hechicerías. En esta noche se harán invocaciones a espíritus (demonios) en muchos casos acompañados de rituales y de sacrificios.

Debemos entender que los Cristianos no deben celebrar una fiesta macabra que invoca a los espíritus (demonios), ni dejar que se trate con trivialidad la realidad de su existencia (Hechos 19:13-16). El apóstol Pablo instruyo a la iglesia advirtiendo de las prácticas de los paganos. Él dijo: “Antes digo que lo que los gentiles [idólatras paganos] sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1Co 10:20-21).

Tenemos que explicarle a nuestros hijos, que el problema no es comer caramelos en esa noche, o ponerse un disfraz con el fin de divertirse, sino “la conexión espiritual” de esta fiesta con los demonios. Adicionalmente, la celebración de Halloween, ha generado un amplio mercado para lo tétrico, lo oculto, y lo sanguinario por medio de películas que promueven lo macabro, el mundo de ultratumba y lo satánico. También, se ha logrado un gran comercio para disfraces que promueven lo sensual. Consecuentemente se promocionan fiestas, que están relacionadas con la lujuria, las borracheras, los estupefacientes y todo tipo de desenfreno. Costumbres de la vida pasada, que los creyentes verdaderos han abandonado en su totalidad (1 Pedro 4:3-5).

Por tanto, a los padres Cristianos, les sería recomendable que lleven a sus hijos a alguna iglesia donde se haga alguna actividad Cristiana; que honre a Dios y a Cristo. No obstante, algunas iglesias en su afán por conectarse con la comunidad, algunos repartirán folletos Cristianos juntamente con caramelos desde sus casas o desde sus vehículos decorados para la ocasión.

Mientras que otros van a optar por recordar la Reforma Protestante que justamente conmemora su inicio el 31 de Octubre de 1517 en la víspera de “la fiesta de Todos los Santos” cuando Martín Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia del palacio de Wittenberg, cuestionando las prácticas de la Iglesia Romana y del papado (llamándolos a una reforma). Justamente el 31 de Octubre del 2016, se celebrarán 502 años de este evento que cambió para siempre el curso del Cristianismo Histórico. Creo que este es un tiempo apropiado para orar que la Iglesia Cristiana alrededor del mundo continúe reformándose conforme a las Escrituras.

Sin embargo, también es apropiado orar para que el Senor le conceda arrepentimiento a aquellos que están esclavizados a la práctica continua de la magia y la invocación de espíritus (1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 2:25, 26; Apocalipsis 21:8). Las Sagradas Escrituras nos recuerdan: “No quiero que ustedes sean partícipes con los demonios” (1 Corintios 10:20).“¿O qué armonía tiene Cristo con Belial (Satanás)? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?” (2 Corintios 6:15). “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).

Que el Señor nos fortalezca y nos de sabiduría para andar como es digno del llamado de Dios como Cristianos, y para con nuestras familias (Efesios 4:1).

Pastor Peter Citelli,
Iglesia Bautista Miramar


Peter Citelli es graduado de Liberty University (B.S.); The Southern Baptist Theological Seminary (M.Div., en curso). Es pastor-maestro de la Iglesia Bautista Miramar en West Park, Fla., y es oficial de la corporación del Gulf Stream Baptist Association.

 

 


 

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