Resolución de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos

ImagenRecuerdo bien todo el alboroto que causara esta declaración de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos en 1996, especialmente la reacción de los grupos Judíos anti-misioneros, los cuales protestaban para que no se comparta el Evangelio a los Judíos, sino que se los deje tranquilos sin que se vuelvan el objetivo de Evangelismo de los Cristianos, particularmente de los Bautistas.

Las principales organizaciones Judías y grupos Cristianos liberales acusaron a los Bautistas de intolerancia espiritual” y “genocidio teológico.

No obstante a pesar de las criticas, la formulación de esta resolución sentó un precedente basado en el sincero deseo de las Iglesias que conforman la membresía de la Convención Bautista del Sur, de compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo, no para proselitizar (en aras de incrementar numéricamente la organización) a costilla de los miembros de la comunidad Judía, sino en respuesta a un genuino amor por la misma (Romanos 9:1-5) y en obediencia a la Gran Comisión dada por nuestro Señor Jesucristo (Mat. 28:28-29) y bajo el entendimiento de que El es la única esperanza de vida para los que se vuelven a El en arrepentimiento y fe salvadora (Juan 3:36; 14:6)

No obstante, la controversia continuó y en el 2009, el Dr. Albert Mohler, presidente del Southern Seminary hizo la siguiente declaración:

Algunas denominaciones han seguido esta tendencia, y permanecen comprometidos con la evangelización de todas las personas, incluyendo los Judíos. La Convención Bautista del Sur, la Iglesia Presbiteriana en América (PCA) y la Iglesia Luterana, el Sínodo de Missouri cada uno han adoptado declaraciones de convicción sobre la necesidad de la evangelización a los Judíos. Esto puede ser muy ofensivo en la América post-Cristiana, pero los evangélicos no pueden ceder en este asunto y permanecer siendo evangélicos en ningún sentido verdadero de la palabra.

El Movimiento de Lausana y la Alianza Evangélica Mundial también han afirmado la misión Cristiana a los Judíos. La “Declaración Willowbank” del WEF (1989) afirma: “Como la forma suprema de demostrar amor, buscamos animar al pueblo Judío, junto con todos los demás pueblos, a aceptar el regalo de la vida de Dios a través de Jesús, el Mesías.”

El Nuevo Testamento no es ambiguo en su declaración de que Jesús es el Mesías prometido, y que todos los que son salvos deben entrar por la puerta estrecha de la fe en Jesús como el Cristo. La iglesia Cristiana tiene una gran deuda con el pueblo Judío, el pueblo elegido de Dios. Lo más importante es que les debemos el evangelio.

El Dr. Mohler tiene razón, siendo que el Evangelio nos fue comunicado por el Mesías de los Judíos y por sus apóstoles, la Iglesia Cristiana tiene una deuda con ellos, particularmente de llevarles el Evangelio de vuelta (e.g., Hechos 20:21;Rom. 15:27).

A la luz de lo que hemos expresado hasta este punto, examinemos la resolución de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos de 1996:

CONSIDERANDO, que Jesús ordenó que el arrepentimiento y el perdón de los pecados se predicase en su nombre entre todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 24:47); y

CONSIDERANDO, que nuestros esfuerzos evangelísticos han descuidado en gran parte al pueblo Judío, tanto en casa como en el extranjero; y

CONSIDERANDO, que estamos en deuda con el pueblo Judío, por quien hemos recibido las Escrituras y nuestro Salvador, el Mesías de Israel, y ellos son amados por causa de los padres (Romanos 11:28 b); y

CONSIDERANDO, que ha habido un esfuerzo organizado por parte de algunos, ya sea para negar que los Judíos necesitan venir a su Mesías Jesús, para ser salvos; o para reclamar, por cualquier razón, que los Cristianos no tienen ni derecho ni obligación de proclamar el Evangelio a los Judíos; y

CONSIDERANDO, que existe evidencia de una respuesta cada vez mayor entre el pueblo Judío en algunas áreas de nuestra nación y nuestro mundo; Ahora, por lo tanto,

SE RESUELVE, que nosotros, los mensajeros de la Convención Bautista del Sur, reunidos en Nueva Orleans, Louisiana, 11 a 13 junio, 1996, reafirmamos que no nos avergonzamos del Evangelio de Cristo, porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego (Rom. 1:16);

Y ADEMAS SE RESUELVE, Que nos comprometemos nuevamente a la oración, especialmente por la salvación del pueblo Judío, así como para la salvación de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apocalipsis 5:9); y

FINALMENTE SE RESUELVE, que dirigimos nuestras energías y recursos hacia la proclamación del Evangelio a los Judíos.

Esta resolución tomada por los mensajeros de la Convención Bautista del Sur, reunidos en Nueva Orleans, Louisiana, del 11 al 13 junio de 1996 representa un loable recordatorio de que el Evangelio debe ser proclamado a todas las naciones, al Judío primeramente y también al Griego.

Las Sagradas Escrituras dicen:

Rom. 1:16  Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del Judío primeramente y también del Griego.

Lucas 24:46  Y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo (el Mesías) padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; 47 y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 ”Ustedes son testigos de estas cosas.

Apocalipsis 5:9 Y cantaban un cántico nuevo, diciendo:

“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste (redimiste) para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación.

Testifiquemos pues a toda etnia, acerca del evangelio de Jesucristo, haciendo discípulos de todas las naciones.

Rev. Peter Citelli,
Presidente
Ministerio Int’l Reino de Dios, Inc.

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¿Misional o Doctrinal?

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Recuerdo que una ocasión había terminado de predicar en una congregación de la Convención Bautista del Sur. Y mientras compartía con los hermanos, se me acerco uno de los líderes, el cual había tomado unas cuantas clases de teología, en un institución post-secundaria de la misma organización.

El se apresuro a decirme que me agradecía por la exposición de la Palabra de Dios, pero quería contarme con urgencia, que el estaba preocupado por que en la Convención Bautista del Sur, había algunos que estaban enfatizando la Soberanía de Dios en la salvación, y que eso desde su perspectiva era devastador para el evangelismo y las misiones.  La solución que el proponía era que tales hermanos (los que enfatizaban la soberanía de Dios, abandonaran la Convención).  Para este hermano el énfasis debía estar en lo misional, no en lo doctrinal, en el crecimiento numérico, y no en el crecer en el conocimiento de Dios, en el evangelismo y no en el discipulado.

Para el, lo misional y lo doctrinal eran polos opuestos, el énfasis en la responsabilidad humana y la soberanía de Dios eran una tensión que el no estaba dispuesto a tolerar.

Mi respuesta fue que debíamos observar con objetividad el texto sagrado de las Escrituras.

Puesto que en ellas, encontramos la Gran comisión del Señor para su Iglesia.  Es en las Escrituras que la misión esta especificada.  No somos nosotros los que la definimos, ni los que la clarificamos, es Cristo mismo, la única cabeza de la Iglesia, el que define la misión, y el que la clarifica y envía con objetividad a sus siervos.

El texto sagrado dice,

MATEO 28:19   Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

La palabra “Id” (poreuthentes), es un verbo aoristo participio pasivo deponente, que podría ser traducido “habiendo ido, o cuando vayan”  Lo cual asume, una acción definida en un punto de tiempo.

“Habiendo ido” ellos debían cumplir con el mandamiento de hacer discípulos (matheteusate – aoristo imperativo activo), reclutar, enseñar y entrenar aprendices, bautizándolos (baptizontes – presente participio activo), en el nombre de la Trinidad, de una manera continua.

Así que el imperativo de la Gran comisión no implicaba solamente el ir a compartir el evangelio, sino el reclutar, enseñar y entrenar aprendices fieles.

Pablo entendió este concepto,

2 Tim 2:2 Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga (confía) a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros.

¿Que era lo que debian enseñar?

Enseñándoles (didaskontes – presente participio activo) instruyéndoles continuamente, a que guarden (a que se mantengan obedeciendo, observando y atesorando) las enseñanzas y los mandamientos que Cristo les había dejado.

El mismo verbo para “Id” (poreuthentes), es también usado en

MARCOS 16:15 Y les dijo: Id (poreuthentes – habiendo ido), por todo el mundo y predicad (kerusate) el evangelio a toda criatura.

En este pasaje vemos que el Señor les manda a “predicar” (kerusate) esto es a proclamar, el evangelio (euangelion), las buenas noticias del Reino de Dios, a toda criatura (ktisis) es decir a todo individuo, creado por Dios (e.g. Gal. 6:15; 2 Cor. 5:15) por todo el mundo (kosmon), es decir en toda la tierra habitada.

La palabra predicad (kerusate) es un aoristo imperativo activo, que habla del mandamiento que el Señor les daba.  Como heraldos del Rey, ellos y nosotros tenemos el mandato de proclamar, el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:21).

Lucas detalla el contenido de la proclamación,

Lucas 24:46 y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo (el Mesías) padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; 47 y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 ”Ustedes son testigos de estas cosas.

El mensaje no tenia que acomodarse, ni diluirse, ni hacerse mas atractivo para a apelar a las masas (como algunos hoy quieren hacer crecer a la Iglesia, usando técnicas de mercadotecnia, tal como si fuera un negocio).

El mensaje tenia que proclamarse tal y cual el Señor lo mando a predicar.

El mensaje debía estar sólidamente fundamentado en las Escrituras, “y les dijo: Así está escrito” Lucas 24:46.

Lo “misional” de la predicación del evangelio no debía desasociarse de lo “doctrinal,” la enseñanza del Evangelio fundamentada en el contexto de las Escrituras.  Puesto que estas eran la base, el fundamento, el asidero solido para la predicación y el cumplimiento de la misión.  No eran polos opuestos eran complementos.

Como iban a saber aquellos que escuchaban la predicación, de que era de lo que tenían que arrepentirse delante de Dios, sino sobre la base de lo que decían las Escrituras.

Juan dice,

1 Juan 3:4 (NBLH)

Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.

Como iban a saber cual había sido la provisión de Dios para el perdón de los pecados, sino es por medio de las Escrituras.

1 Cor 15:3 Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo (el Mesías) murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas (Pedro) y después a los doce.

Era sobre la base de las Escrituras, que podrían entender que el sustituto por nuestros pecados era el Cristo de Dios.

Encontramos un ejemplo de una proclamación Escritural y Misional, en la narración sobre Felipe y el Eunuco, expuesta por el Dr. Lucas,

Hechos 8:30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: “¿Entiende usted lo que lee?” 31 El eunuco le respondió: “¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?” E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:

“Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
no abre el Su boca.
33 En Su humillacion no se Le hizo justicia;
¿quien contara Su generacion?
Porque Su vida es quitada de la tierra.”

34 El eunuco le dijo a Felipe: “Le ruego que me diga, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?”

35 Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangelio (las buenas nuevas) de Jesús. 36 Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo: “Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?”

Es sobre la base de las Escrituras, (no el producto de nuestras “palabras hermosamente acomodadas,”) que el Evangelio debe ser proclamado.  Ese es el medio que usa el Espíritu de Dios, para provocar una conversión genuina.  Eso es evidenciado por la inquietud del Eunuco, “Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?”.

La proclamación Escritural del evangelio, no terminaba con una decisión “temporal” sino con el deseo de identificarse plenamente con Cristo, creciendo continuamente en el conocimiento de Dios (Col. 1:10).

Colosenses 1:10 (NBLH)

10 para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.

1 Timoteo 2:4  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.

Por otro lado, en la historia de los Bautistas del sur en los Estados Unidos tenemos varios ejemplos como, Roger Williams, Richard Furman, J. P. Boyce, John L. Dagg entre muchos otros que afirmaban la Soberania de Dios en la salvación.  Y en Inglaterra tenemos el ejemplo de Charles H. Spurgeon, quien predicaba fielmente la Soberanía de Dios, pero también la responsabilidad humana.

El asevero,

No me he guardado las gloriosas doctrinas de la gracia, aunque por predicarlas, los enemigos de la cruz me han llamado un antinomiano; ni he tenido temor de predicar la solemne responsabilidad del hombre, aunque otra tribu me ha denigrado como arminiano. Y al decir esto, no lo digo para gloriarme, sino que lo digo para censurarlos, si ustedes han rechazado el Evangelio, pues habrán pecado más gravemente que cualquiera; al desechar a Cristo, una doble medida de furia de la ira de Dios caerá sobre ustedes. El pecado, entonces, es agravado al rechazar a Cristo.[1]

El fue muy claro en predicar la responsabilidad del hombre que rechazara el evangelio de Dios.

Otro grupo que existió desde la fundación de la Convención Bautista del Sur, fueron los miembros de la Asociación Bautista de Filadelfia, quienes sostuvieron una posición doctrinal similar a la de Spurgeon. En la actualidad existen muchos otros Bautistas doctrinalmente sólidos, que siguen manteniendo la misma posición, la cual debe ser respetada y examinada desde su fundamento Escritural.

Existe un balance Bíblico entre la responsabilidad humana y la Soberanía Divina, el cual debe ser observado y proclamado, (aunque no logremos entenderlo plenamente en este plano).

Apocalipsis 22:17 (NBLH)

17 El Espíritu y la esposa dicen: “Ven.” Y el que oye, diga: “Ven.” Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida.

Mateo 22:14 (NBLH)

14 Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.”

Adicionalmente, es una presunción el creer que alguien puede explicar lógicamente esta tensión Escritural, a la perfección y sin lugar a equivocarse.

Concluimos pues, aseverando que lo misional y lo doctrinal no son polos opuestos sino complementos, siendo que el imperativo de la Gran comisión era enseñar y reproducir discípulos/aprendices.  Que no debemos diluir el mensaje del evangelio para incrementar un crecimiento numérico superficial, ni despreciar la enseñanza de las Escrituras, de Cristo y sus mandamientos, como un estorbo para el crecimiento de la Iglesia.  Y que la Escritura enfatiza tanto la responsabilidad humana como la soberanía de Dios en la salvación.

Juan 6:37 (NBLH)

37 Todo lo que el Padre Me da, vendrá a Mí; y al que viene a Mí, de ningún modo lo echaré fuera.


[1] Spurgeon, Charles Haddon . “Charles Spurgeon _ La Responsabilidad Humana_ sermón 194 _ Púlpito de la Capilla New Park Street.html.” Charles H. Spurgeon – Traducciones de Sermones Escogidos al Español.html. http://www.spurgeon.com.mx/sermon194.html (accessed May 9, 2013).