Lecciones de los sabios (magos) del oriente

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En muchos países Latinos, se festeja la celebración popular del “Día de los Reyes Magos” la cual está acompañada de diversas tradiciones locales.

Las Sagradas Escrituras nos descubren varias lecciones objetivas que deberíamos aprender y aplicar de estos personajes de la historia, los sabios de Oriente.

1. La lección del Soberano

Mat2:1 “unos sabios (μάγοι, magos) del oriente llegaron a Jerusalén (Ciudad de Paz), preguntando…”

El Oriente probablemente habla de la región de la antigua Babilonia en Mesopotamia.

Es probable que estos hombres sabios de Persia eran el resultado de la enseñanza y el ministerio de Daniel (cf. Genesis 12:5b; Proverbios 11:30; Dan. 5:11), siendo que conocían de la promesa Escritural que Jehová, el Dios creador del Cielo y de la tierra, le había hecho a su Hijo eterno en el Salmo 2, donde dice:

7 “Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑOR [Adonai] Que me dijo: ‘Mi Hijo eres Tú [i.e. Cristo], Yo Te he engendrado hoy.

8 ‘Pídeme, y Te daré las naciones como herencia Tuya, Y como posesión Tuya los confines de la tierra.

La frase del v.7b “Yo te he engendrado hoy” muchas veces se presta para confusión. Esta frase no habla de la encarnación terrenal (en un punto específico de tiempo) literalmente hablando, sino que es una referencia figurada sobre el decreto eterno de Dios (vv. 7a, 8). Es un antropomorfismo que atribuye rasgos y cualidades humanos a esta declaración de que el Mesías es el Hijo eterno y divino de Dios, con todos los derechos de un Hijo.

El Cristo, la segunda persona de la trinidad, el Hijo eterno de Dios (el cual es deidad en su esencia y absolutamente igual a Dios (Col. 1:15, Hebreos 1:3), y por medio del cual le podemos conocer (Jn 14:9; 2 Cor. 4:4–6). Cristo Jesús, el Dios-hombre es el que sería el legítimo heredero de todas las naciones las cuales son propiedad de Dios el Padre (Sal. 24:1).

Los magos (sabios de oriente) entendieron que Jesús era el heredero y rey soberano de todas las naciones. Las cuales serían su herencia y posesión tal como habían profetizado las Escrituras.

Los sabios que le temen en las naciones hoy, todavía lo siguen buscando y Dios se agrada de los tales.

Hechos 10:35 sino que en toda nación el que le teme [le reverencia] y hace lo justo, le es acepto [Dios se agrada de él].

2. La lección de la Sumisión

Mat2:2 “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y Lo hemos venido a adorar.”

Estos los buscaban adorar [προσκυνῆσαι i.e. rendir honores demostrando sumisión].

Al hacer esto los sabios [magos] mostraron sumisión reverente ante el Dios de las Escrituras.

Estos honraron a Jesús como Rey, reconociendo su autoridad, sometiéndose y refugiándose en Él, sabiendo que aquellos que se le opusieran como sus enemigos perecerían en su ira.

Sal 2:12  Honren [נַשְּׁקוּ i.e. Besen en sumisión obediente, cf. Lucas 7:38] al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados [אַ֝שְׁרֵ֗י] son todos los que en El se refugian! [חֹ֥וסֵי i.e. confian en su proteccion].

3. La lección de la Sublevación

No obstante algunos elegirían el camino de la rebelión.

Sal 2:1  ¿Por qué se sublevan [i.e. conspiran] las naciones [גֹויִ֑ם], Y los pueblos [וּ֝לְאֻמִּ֗ים] traman cosas vanas?
2  Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo:
3  “¡Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!”

Pero el que gobierna en el cielo se ríe;
el Señor se burla de ellos.
Después los reprende con enojo;
los aterroriza con su intensa furia.

Este pasaje encontró su cumplimiento parcial en sus opositores del primer siglo.

Hechos 4:25-27

25 el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, Tu siervo, dijiste:

‘¿Por que se enfurecieron los gentiles (las naciones),
y los pueblos tramaron cosas vanas?
26 Se presentaron los reyes de la tierra,
y los gobernantes se juntaron a una
contra el Señor y contra Su Cristo (el Mesías, el ungido).’

Lucas nos expresa que el Salmo 2:1-2 se cumple con Herodes, Poncio Pilato, junto con los Gentiles (romanos) y el pueblo de Israel, quienes se opusieron a Jesús, el Cristo (el Mesías, el ungido).

27 Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes (Antipas) como Poncio Pilato, junto con los Gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo (Hijo) Jesús, a quien Tú ungiste

Efectivamente, Dios al destruir el centro de la religión de sus opositores, [i.e. el Templo de Jerusalén en el Año 70 A.D.], los reprendió con enojo; y los aterrorizó con su intensa furia.

Cosas similares ocurrieron con el resto de sus opositores.

Por ejemplo, el rey Herodes el cual trato de exterminarlo (mandando a matar a todos los niños que había en Belén y en todos sus alrededores, de dos años para abajo cf. Mat. 2:16).

De acuerdo a Jan Hirschmann, un médico de la Escuela de Medicina con la Universidad de Washington en Seattle, cree que Herodes murió probablemente de una enfermedad renal crónica, complicada por un caso particularmente repugnante de gangrena.

El Historiador Flavio Josefo escribió que “Tenía fiebre, aunque no una fiebre altísima, una picazón intolerable de toda la piel, dolores continuos en los intestinos, los tumores de los pies como en la hidropesía, inflamación del abdomen, y la gangrena de las partes privadas”.

Adicionalmente Josefo relata que, Herodes también sufría de asma, y de convulsiones de las extremidades.

Sin embargo, este pasaje también es aplicable para sus opositores de hoy y aún aguarda su cumplimiento total cuando El Rey que regresa someta a todos sus enemigos bajo sus pies.

1 Cor 15:25 Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.

26 Y el último enemigo que será eliminado es la muerte.

Es muy probable que los magos (sabios de oriente) sabían que todos los que se le opongan serían quebrantados.

Porque la Escritura dice:

9 ‘Tú los quebrantarás con vara de hierro; Los desmenuzarás como vaso de alfarero.'”

4. La lección del Servicio

Mateo 2:11 Entrando en la casa, vieron al Niño con Su madre María, y postrándose Lo adoraron [i.e. le rindieron honores demostrando sumisión a su Señorio]; y abriendo sus tesoros Le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra.

Dichos obsequios eran regalos oficiales [tributos] dignos de un monarca, al que identificaron como su Señor (1 Reyes 10:9-13).

Esto también había sido predicho en la Escrituras, algo que seguramente estos sabios habían estudiado:

Salmo 72:10 Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo;
11 Y póstrense ante él todos los reyes de la tierra;
Sírvanle todas las naciones

15 Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá,
Y que se ore por él continuamente;
Que todo el día se le bendiga.

17 Sea su nombre para siempre;
Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol,
Y sean benditos por él los hombres;
Llámenlo bienaventurado todas las naciones.

Los sabios [magos] con sus presentes demostraron su disposición a servirlo en sumisión (e.g., Hechos 20:19; 1 Pedro 4:10), presentándose como ejemplo para todo gobernante, o persona en autoridad.

Hebreos 12:28   Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia.

Salmo 2:10 Ahora pues, oh reyes [realeza], muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra.

11 Adoren [Sirvan como siervos] al SEÑOR [YHWH] con reverencia, Y alégrense con temblor.

12 Honren [Sométanse] al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian!

Aprendamos pues de las lecciones de los sabios de Oriente!

Rev. Peter Citelli,
Presidente del
Ministerio Internacional Reino de Dios, Inc.

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Jesús es el Señor

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Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo (RVR1960).

Observemos que la Biblia afirma que Jesús “es” el Señor.

No dice que Jesús “será” el Señor (κυριον: la autoridad soberana) en un “futuro incierto” como afirman erróneamente algunos.

La LBLA traduce: Rom 10:9 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor (i.e. como tu autoridad suprema) serás salvo.

Para ser salvo debes confesar (i.e. reconocer) que Jesús es tu amo, tu dueño, aquel que tiene derecho de decidir sobre tu vida.

Pablo estaba predicando en el primer siglo y aún antes de la destrucción del Templo en Jerusalén, que Jesús ya era Señor (κυριον: el que tenia la autoridad suprema), y eso no ha cambiado hoy día.

Lo sentimos por los hyper-futuristas pero Jesús “NO será”, soberano en el futuro (como si el tuviera que esperar indefinidamente un futuro incierto), JESUS ES SOBERANO, HOY!

La frase “Jesús es el Señor” fue la confesión más antigua entre los primeros creyentes en la iglesia del Nuevo Testamento.

1 Corintios 12:3 (Nueva Versión Internacional)

3 Por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo.

Algunos asumen que la palabra “Señor” solo tiene el significado de que el es Dios.

Esto se debe a que la palabra “Señor” del gr. Kurios fue usada en la Septuaginta (LXX) la versión griega del Antiguo Testamento, para referirse a Dios (YHWH). Leemos en la LXX, Exodo 3:15 Κύριος ὁ θεὸς τῶν πατέρων ὑμῶν, “El SEÑOR [i.e. Κύριος, Kurios; en el texto Hebreo YHWH], el Dios de nuestros padres”.

Es evidente que la palabra “Señor” fue usada para referirse a YHWH. Sin embargo, esta palabra tiene inherentemente el significado de “Amo Soberano”. Porque Dios (YHWH), el eterno Dios del Pacto es amo soberano sobre su pueblo, el cual debe someterse a El en obediencia diligente (Deut. 6:4-9,14).

De la misma manera Jesús es Dios (deidad), sin embargo por que es Dios es “Amo soberano” aquel que tiene el poder, dominio, toda autoridad y el que demanda obediencia a sus mandatos (e.g., Daniel 7:13–14; Juan 15:10; Mateo 28:18-20).

Aquellos que insisten que la palabra “Señor” solo tiene la connotación de “Dios”, usualmente pretenden destituir a Jesús de su autoridad soberana, pretendiendo eliminar la idea de sumisión a su autoridad, obediencia y rendimiento a su “Señorío” del mensaje de salvación presentado claramente en Romanos 10:9.

De esta manera, diluyen el evangelio de las Escrituras, y lo reemplazan por un mensaje de “fe fácil”, a fin de incrementar el número de las “decisiones”. Todos los que hacen tal cosa, deberian considerar cuidadosamente la advertencia de Dios, en las Escrituras Sagradas (e.g., Galatas 1:6-10).

Sin embargo, Jesús es el Dios-hombre, la suprema autoridad, el amo soberano y aquel que merece toda obediencia, sumisión, rendimiento y reverencia.

De hecho, en el Griego antiguo la palabra “Señor” fue usada para aquel que era cabeza de una familia, amo de la casa y aquel al que los esclavos obedecian y mostraban su honor, respeto y reverencia llamándolo “su Señor”.

Adicionalmente, en el Griego antiguo la palabra “Señor” era tambien usada en referencia al emperador de Roma, e implicaba la idea de uno que tenía dominio absoluto, uno que prevalecía con plena autoridad y poderes.

La frase “Jesús es el Señor” común entre los primeros creyentes en la iglesia del Nuevo Testamento, era un directo desafío al emperador Romano y a su culto.

Los emperadores fallecidos eran deificados por el senado y se les erigía un templo (tal como el templo a Cesar, encontrado en Cesárea de Filipo, cuyas ruinas se encuentran hasta el día de hoy.)

El rehusarse ofrecer sacrificios al emperador de Roma, podía sancionarse con la muerte, como evidencia de deslealtad. El emperador romano esperaba que sus súbditos lo confesaran como Kurios Caesar (Cesar), El Señor es Cesar.

Cuando el Apóstol Pablo escribió a los Romanos “Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor” en Romanos 10:9, el les estaba diciendo, que ellos serian salvos si se atrevían a confesar con su boca, que el único “Señor”, Dios y emperador de sus vidas, era Jesús, no el “Cesar Romano”.

Jesús era el único “emperador” digno de sacrificios.
Jesús era el único digno de ser honrado a manera de culto.
Jesús era el único amo y soberano de los creyentes.
Jesús era el único “emperador”, digno de completa lealtad y obediencia.

Nadie que no estuviera dispuesto a pagar con su vida la consecuencia de tal declaracion, se atrevería a confesar abiertamente que “Jesús es el Señor”.

Nota ahora, la solemnidad y el desafío de las palabras del Apóstol Pablo en su carta a los Romanos:

“Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9

Nota que lo que alguien tenia que confesar con su boca para ser salvo es a “Jesús como su Señor”, recuerda que la palabra Señor del gr. Kurios significa: dueño, amo, suprema autoridad, emperador, aquel que tiene derecho de decidir sobre tu vida..

Alguien podria objetar insinuando que el admitir que «Jesús es el Señor» significa amo soberano, es añadir una obra humana a la salvación (e.g., Ef. 2:8-9).  Pero la respuesta es de ninguna manera, porque nadie puede confesar “a Jesús por Señor” sino por obra del Espíritu Santo. No por una obra humana, sino por gracia por medio de “la obra del Santo Espíritu de Dios”.

Pablo confirma esta verdad cuando escribe que,

“Nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo” 1 Corintios 12:3b.

Cuando tu (habiendo sido previamente capacitado por el Espíritu Santo de Dios) tomas la decisión de abandonar tu vida pecaminosa actual y abrazas a Dios como la única opción posible y recibes que Dios hizo que Jesús muriera en tu lugar por tus pecados, y crees en tu corazón “que Dios le levantó de los muertos” y confiesas conscientemente con tu boca que “Jesús es el Señor” de tu vida (tu dueño, tu amo, tu autoridad suprema, tu emperador) entonces, la Biblia declara: “serás salvo” Rom. 10:9.

Que Dios te conceda el poder confesar con tu boca y reconocer a “Jesús como tu Señor,” y creer que El, murió en tu lugar por tus pecados y que el Padre le levanto de los muertos.

Es Jesús tu Señor, tu dueño, tu amo, tu suprema autoridad, tu emperador, aquel que tiene derecho de decidir sobre tu vida?

Si es así.

Ofrécele sacrificios aceptos!

Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Hebreos 13:15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

Oseas 14:2 Piensa bien lo que le dirás, y vuélvete al Señor con este ruego: «Perdónanos nuestra perversidad, y recíbenos con benevolencia, pues queremos ofrecerte el fruto de nuestros labios.

Salmos 54:6 Voluntariamente sacrificaré a ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.

Pastor Peter Citelli,
Ministerio Internacional
Reino de Dios
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