Capacitados para Creer el Evangelio

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él (Filipenses 1:29 RVR1960).

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¿Misional o Doctrinal?

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Recuerdo que una ocasión había terminado de predicar en una congregación de la Convención Bautista del Sur. Y mientras compartía con los hermanos, se me acerco uno de los líderes, el cual había tomado unas cuantas clases de teología, en un institución post-secundaria de la misma organización.

El se apresuro a decirme que me agradecía por la exposición de la Palabra de Dios, pero quería contarme con urgencia, que el estaba preocupado por que en la Convención Bautista del Sur, había algunos que estaban enfatizando la Soberanía de Dios en la salvación, y que eso desde su perspectiva era devastador para el evangelismo y las misiones.  La solución que el proponía era que tales hermanos (los que enfatizaban la soberanía de Dios, abandonaran la Convención).  Para este hermano el énfasis debía estar en lo misional, no en lo doctrinal, en el crecimiento numérico, y no en el crecer en el conocimiento de Dios, en el evangelismo y no en el discipulado.

Para el, lo misional y lo doctrinal eran polos opuestos, el énfasis en la responsabilidad humana y la soberanía de Dios eran una tensión que el no estaba dispuesto a tolerar.

Mi respuesta fue que debíamos observar con objetividad el texto sagrado de las Escrituras.

Puesto que en ellas, encontramos la Gran comisión del Señor para su Iglesia.  Es en las Escrituras que la misión esta especificada.  No somos nosotros los que la definimos, ni los que la clarificamos, es Cristo mismo, la única cabeza de la Iglesia, el que define la misión, y el que la clarifica y envía con objetividad a sus siervos.

El texto sagrado dice,

MATEO 28:19   Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

La palabra “Id” (poreuthentes), es un verbo aoristo participio pasivo deponente, que podría ser traducido “habiendo ido, o cuando vayan”  Lo cual asume, una acción definida en un punto de tiempo.

“Habiendo ido” ellos debían cumplir con el mandamiento de hacer discípulos (matheteusate – aoristo imperativo activo), reclutar, enseñar y entrenar aprendices, bautizándolos (baptizontes – presente participio activo), en el nombre de la Trinidad, de una manera continua.

Así que el imperativo de la Gran comisión no implicaba solamente el ir a compartir el evangelio, sino el reclutar, enseñar y entrenar aprendices fieles.

Pablo entendió este concepto,

2 Tim 2:2 Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga (confía) a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros.

¿Que era lo que debian enseñar?

Enseñándoles (didaskontes – presente participio activo) instruyéndoles continuamente, a que guarden (a que se mantengan obedeciendo, observando y atesorando) las enseñanzas y los mandamientos que Cristo les había dejado.

El mismo verbo para “Id” (poreuthentes), es también usado en

MARCOS 16:15 Y les dijo: Id (poreuthentes – habiendo ido), por todo el mundo y predicad (kerusate) el evangelio a toda criatura.

En este pasaje vemos que el Señor les manda a “predicar” (kerusate) esto es a proclamar, el evangelio (euangelion), las buenas noticias del Reino de Dios, a toda criatura (ktisis) es decir a todo individuo, creado por Dios (e.g. Gal. 6:15; 2 Cor. 5:15) por todo el mundo (kosmon), es decir en toda la tierra habitada.

La palabra predicad (kerusate) es un aoristo imperativo activo, que habla del mandamiento que el Señor les daba.  Como heraldos del Rey, ellos y nosotros tenemos el mandato de proclamar, el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:21).

Lucas detalla el contenido de la proclamación,

Lucas 24:46 y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo (el Mesías) padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; 47 y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 ”Ustedes son testigos de estas cosas.

El mensaje no tenia que acomodarse, ni diluirse, ni hacerse mas atractivo para a apelar a las masas (como algunos hoy quieren hacer crecer a la Iglesia, usando técnicas de mercadotecnia, tal como si fuera un negocio).

El mensaje tenia que proclamarse tal y cual el Señor lo mando a predicar.

El mensaje debía estar sólidamente fundamentado en las Escrituras, “y les dijo: Así está escrito” Lucas 24:46.

Lo “misional” de la predicación del evangelio no debía desasociarse de lo “doctrinal,” la enseñanza del Evangelio fundamentada en el contexto de las Escrituras.  Puesto que estas eran la base, el fundamento, el asidero solido para la predicación y el cumplimiento de la misión.  No eran polos opuestos eran complementos.

Como iban a saber aquellos que escuchaban la predicación, de que era de lo que tenían que arrepentirse delante de Dios, sino sobre la base de lo que decían las Escrituras.

Juan dice,

1 Juan 3:4 (NBLH)

Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.

Como iban a saber cual había sido la provisión de Dios para el perdón de los pecados, sino es por medio de las Escrituras.

1 Cor 15:3 Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo (el Mesías) murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; que se apareció a Cefas (Pedro) y después a los doce.

Era sobre la base de las Escrituras, que podrían entender que el sustituto por nuestros pecados era el Cristo de Dios.

Encontramos un ejemplo de una proclamación Escritural y Misional, en la narración sobre Felipe y el Eunuco, expuesta por el Dr. Lucas,

Hechos 8:30 Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: “¿Entiende usted lo que lee?” 31 El eunuco le respondió: “¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?” E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:

“Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
no abre el Su boca.
33 En Su humillacion no se Le hizo justicia;
¿quien contara Su generacion?
Porque Su vida es quitada de la tierra.”

34 El eunuco le dijo a Felipe: “Le ruego que me diga, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?”

35 Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangelio (las buenas nuevas) de Jesús. 36 Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo: “Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?”

Es sobre la base de las Escrituras, (no el producto de nuestras “palabras hermosamente acomodadas,”) que el Evangelio debe ser proclamado.  Ese es el medio que usa el Espíritu de Dios, para provocar una conversión genuina.  Eso es evidenciado por la inquietud del Eunuco, “Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?”.

La proclamación Escritural del evangelio, no terminaba con una decisión “temporal” sino con el deseo de identificarse plenamente con Cristo, creciendo continuamente en el conocimiento de Dios (Col. 1:10).

Colosenses 1:10 (NBLH)

10 para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.

1 Timoteo 2:4  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.

Por otro lado, en la historia de los Bautistas del sur en los Estados Unidos tenemos varios ejemplos como, Roger Williams, Richard Furman, J. P. Boyce, John L. Dagg entre muchos otros que afirmaban la Soberania de Dios en la salvación.  Y en Inglaterra tenemos el ejemplo de Charles H. Spurgeon, quien predicaba fielmente la Soberanía de Dios, pero también la responsabilidad humana.

El asevero,

No me he guardado las gloriosas doctrinas de la gracia, aunque por predicarlas, los enemigos de la cruz me han llamado un antinomiano; ni he tenido temor de predicar la solemne responsabilidad del hombre, aunque otra tribu me ha denigrado como arminiano. Y al decir esto, no lo digo para gloriarme, sino que lo digo para censurarlos, si ustedes han rechazado el Evangelio, pues habrán pecado más gravemente que cualquiera; al desechar a Cristo, una doble medida de furia de la ira de Dios caerá sobre ustedes. El pecado, entonces, es agravado al rechazar a Cristo.[1]

El fue muy claro en predicar la responsabilidad del hombre que rechazara el evangelio de Dios.

Otro grupo que existió desde la fundación de la Convención Bautista del Sur, fueron los miembros de la Asociación Bautista de Filadelfia, quienes sostuvieron una posición doctrinal similar a la de Spurgeon. En la actualidad existen muchos otros Bautistas doctrinalmente sólidos, que siguen manteniendo la misma posición, la cual debe ser respetada y examinada desde su fundamento Escritural.

Existe un balance Bíblico entre la responsabilidad humana y la Soberanía Divina, el cual debe ser observado y proclamado, (aunque no logremos entenderlo plenamente en este plano).

Apocalipsis 22:17 (NBLH)

17 El Espíritu y la esposa dicen: “Ven.” Y el que oye, diga: “Ven.” Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida.

Mateo 22:14 (NBLH)

14 Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.”

Adicionalmente, es una presunción el creer que alguien puede explicar lógicamente esta tensión Escritural, a la perfección y sin lugar a equivocarse.

Concluimos pues, aseverando que lo misional y lo doctrinal no son polos opuestos sino complementos, siendo que el imperativo de la Gran comisión era enseñar y reproducir discípulos/aprendices.  Que no debemos diluir el mensaje del evangelio para incrementar un crecimiento numérico superficial, ni despreciar la enseñanza de las Escrituras, de Cristo y sus mandamientos, como un estorbo para el crecimiento de la Iglesia.  Y que la Escritura enfatiza tanto la responsabilidad humana como la soberanía de Dios en la salvación.

Juan 6:37 (NBLH)

37 Todo lo que el Padre Me da, vendrá a Mí; y al que viene a Mí, de ningún modo lo echaré fuera.


[1] Spurgeon, Charles Haddon . “Charles Spurgeon _ La Responsabilidad Humana_ sermón 194 _ Púlpito de la Capilla New Park Street.html.” Charles H. Spurgeon – Traducciones de Sermones Escogidos al Español.html. http://www.spurgeon.com.mx/sermon194.html (accessed May 9, 2013).

¿Quién es el único soberano, Dios o el diablo?

scPareciera una pregunta con una respuesta obvia, Dios es el único soberano.

Sin embargo, existen varios “predicadores” entre ellos muchos televangelistas de corte carismático-apostólico, que sutilmente están enseñando lo contrario.  “Dios no es tan soberano” implican ellos, “el diablo lo es”.

Estos se han basado en el concepto arminiano de que “Dios no controla todo lo que hacen los humanos. Dios es el autor de lo bueno, y todo lo malo viene de otras voluntades, fuera de la de Dios” para esto se basan en versiculos como, Santiago 1:17.

¿En que apoyan este concepto?

En la doctrina que enseño, Kenneth E. Hagin, el padre del movimiento carismático-palabra de fe, el cual afirmo que “Los accidentes, dolencias, enfermedades, los desastres … Su autor es Satanás” (No Culpe a Dios, p. 10).

En su razonamiento lógico y arminiano, Hagin concluyo que “Dios no es el responsable de ninguno de esos acontecimientos” (No Culpe a Dios, p. 9).  De acuerdo a su teoría, la cual muchos están repitiendo, Dios solo es el autor de las cosas buenas (Santiago 1:17), y el Diablo de todas las malas.

Y aunque esta teoría suene lógica y apele a nuestra humanidad, tratando “ingenuamente” de justificar a Dios, quitándole toda responsabilidad de los eventos tristes que suceden, tiene un problema de base, esa perspectiva NO ES Bíblica.

Esa teoría la cual muchos continúan repitiendo incesantemente, va implicando que el Diablo es soberano y hace lo que le da la gana y que Dios no puede hacer nada ante un diablo que hace lo que quiere a “su voluntad”.

De acuerdo a esa teoría, “Dios es el autor de toda cosa buena” y el diablo “el autor de toda cosa mala“.  Al promover este pensamiento, muchos no se dan cuenta (o tal vez si), que están endiosando al diablo y atribuyéndole autoridad y “soberanía” absoluta e independiente de Dios.

Pero en contraste, la Biblia enseña otra cosa, Dios es el único soberano, y el diablo es solo “un peón” que no puede hacer nada que Dios no lo autorice a hacer.

Observa lo que muestra la Biblia en

Job 1:8 “Y el SEÑOR dijo a Satanás: “¿Te has fijado en Mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra; es un hombre intachable (íntegro) y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” 9 Satanás respondió al SEÑOR: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 “¿No has hecho Tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra. 11 “Pero extiende ahora Tu mano y toca todo lo que tiene, y verás”

La pregunta que viene a nuestra mente es, ¿quien puede extender la mano y tocar a los que Dios ha cercado con una valla alrededor? Nadie, ni siquiera el diablo, solo Dios mismo.

Considera lo que dice la Escritura en

Deuteronomio 32:39 Vean ahora que Yo, Yo soy el Señor, Y fuera de Mí no hay dios. Yo hago morir y hago vivir. Yo hiero y Yo sano, Y no hay quien pueda librar de Mi mano.

De acuerdo a este pasaje el que hiere y sana es “el Señor”, no el diablo (como afirma Hagin y los carismáticos- palabra de fe). Dios afirma “Yo, Yo soy el Señor”, no el diablo.

¿Y quien hace vivir o morir? “el Señor”, el contesta, “Yo hago morir y hago vivir”.

Y nadie puede librar de “su” mano. Ni siquiera te puede librar el supuesto, “liberador carismático-apostólico y profético” mas popular, ni la mayor “ofrenda de pacto” monetaria (i.e. coima) con la que te manipulen a “sembrar,” prometiéndote un rompimiento que no pueden cumplir.

El único que te puede librar es Dios, y esto en base de tu genuino arrepentimiento, abandono del pecado y sujeción obediente a su Palabra Escrita:

Proverbios 28:13  El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.

Salmos 32:5 Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. Selah

Salmos 51:16 Porque Tú no Te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; No Te agrada el holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.

Y en algunos casos Dios decide no librar a alguien porque eso es parte de su plan soberano.  Pablo le rogó insistentemente que lo librara de una situación que lo agobiaba,

2 Cor. 12:8 Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. 9 Y El me ha dicho: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad.”

Dios le contesto en su soberanía, implicando que El sabe lo que el permite en nuestras vidas siempre consigue un bien mayor.

Pablo acato la respuesta de la sabia soberanía de Dios diciendo con humildad,

2 Cor. 12:9 Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. 10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos (maltratos), en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

El aprendió a descansar y a complacerse en el plan de Dios en medio de sus circunstancias adversas, eso es madurez espiritual y plena confianza en el Dios soberano.

En otra instancia, Cristo le dijo a Simón que el diablo le había pedido permiso para zarandear a Pedro.

La pregunta es, si el diablo es “soberano”, causante del mal, ¿porque tiene que pedir permiso?

Piensa en lo siguiente, ¿a quien tuvo que pedirle permiso satanás para zarandear a Pedro?

Lucas 22:31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo

La respuesta es a DIOS el UNICO SOBERANO,

1 Timoteo 6:15 “único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores”

Es al único Soberano Dios, a quien se debe temer y reverenciar lo que El dice en su Palabra, no al razonamiento “de hombres” (carismáticos, palabra de fe, arminianos etc.), sino exclusivamente al Dios soberano revelado en la Palabra de Dios.

El Señor Jesús nos enseñó:

Mat. 10:28 “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquél que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

¿Quien es “Aquél que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”, y al cual se debe de temer? El único Soberano y Rey eterno, dueño absoluto de la vida, del alma y del cuerpo de sus criaturas.

Ahora, la pregunta es, ¿si Dios es soberano sobre todo, será El aquel que es responsable de nuestras experiencias dolorosas y angustias? La respuesta es que Dios en su plan soberano, arregla todas las cosas de tal manera que El no es responsable por la maldad que ocurre en el mundo, sino que cada uno es responsable de sus propias acciones.

No obstante, Dios ha creado un mundo en el cual lo malo puede ocurrir bajo su autorización y supervisión, pero todas estas cosas contribuyen a un bien mayor, el cual Dios sabe que no podría ser logrado sin esos mismos sucesos.

Por ejemplo, Dios fue el que permitió el sufrimiento de su propio hijo, por mano de malvados para beneficiarnos, nuestra salvación éra el bien mayor.

2Hechos 2:23 Este fue entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, y ustedes Lo clavaron en una cruz por manos de impíos y Lo mataron.

De esta manera podemos confiar en su carácter y propósito,

Rom 12:2 Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto.

Rom. 8:28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.

Finalmente, déjame concluir con la pregunta que comencé,

¿Quien es el único soberano, DIOS o el diablo?

La respuesta es Dios es el único y absoluto soberano, no el diablo.

1 Timoteo 1:17 Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Rom. 11:33 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! 34 Pues, ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR? ¿O QUIEN LLEGO A SER SU CONSEJERO? 35 ¿O QUIEN LE HA DADO A EL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR? 36 Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén.

Peter Citelli,
Pastor-Maestro

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