El Cristiano y las emociones

“Jesús lloró” (Juan 11:35).

Algunos usan este texto para sustentar el hecho de que Jesús el Dios-hombre tuvo emociones, y por tanto concluyen en que el dejarse controlar por las emociones es una experiencia válida en la vida del Cristiano. De esta manera, pretenden justificar la emocionalidad de la que se han hecho dependientes.

El Diccionario de la Real Academia Española nos informa que la Emoción (Del lat. emotĭo, -ōnis), es una “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.”

Adicionalmente, notamos que la palabra Griega para llorar usada en Juan 11:35 (ἐδάκρυσεν, edakrysen) muestra que Jesús sollozó, derramando lágrimas emotivas al ver la incredulidad de su pueblo (entre los cuales había hecho muchos otros milagros). Consecuentemente, también lloró por causa de las consecuencias que les sobrevendrían a causa de su rechazo (Mat. 23:37-38).

En efecto, el ser humano ha sido capacitado por Dios con intelecto, emociones, y voluntad. No hay nada malo en hacer uso de estas capacidades, en el marco de la Palabra de Dios y su diseño divino, pues estas demuestran que fuimos creados a imagen de Dios, (Imago Dei).

Sin embargo, los falsos maestros (empresarios astutos) se han dado cuenta de que se puede condicionar la emoción de las masas por medio de la música, sonidos, luces de colores, humo (tipo concierto). De esta manera les fabrican una atmósfera irreal, una ilusión, a la que llaman “presencia de Dios”, pero que en realidad no lo es.

En algunas ocasiones he escuchado como tele-evangelistas carismáticos, incitan a las masas a que ellos mismos creen “una atmósfera” de adoración, es decir que les piden que se autosugestionen (i.e. que entren en un trance) de que algo “sobrenatural” esta ocurriendo en ese mismo momento.

Se les demanda a “que se desconecten de la razón”, bajo la excusa de que “lo sobrenatural de Dios” no puede operar en conjunto con el raciocinio, el discernimiento, la inteligencia, la reflexión, y el buen juicio.

Se les pide que estos entren en un trance “espiritual” irracional, con la excusa de que supuestamente esto atrae a Dios y crea un ambiente apropiado para que ocurran “milagros”.

Se les está requiriendo como condición para experimentar “lo sobrenatural de Dios”, la ofuscación, el aturdimiento, la imprudencia, la irresponsabilidad, el descuido, la irreflexión, el disparate y el atrevimiento.

Pero esto no tiene nada que ver ni con el Dios verdadero, ni con su Palabra.

“Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento. Cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento” (1 Corintios 14:15).

De hecho, en el momento que se para la música (con sus efectos acondicionadores), y se prenden las luces, se les acaba “la Unción”, puesto que la alteración emocional intensa y acompañada de una conmoción somática ha cesado.

Es por esto que estos falsos “pastores/empresarios”, usualmente obligan a sus músicos, a tocar mientras ellos hablan, especialmente en el momento de los llamados al altar, con luces coloridas en medio de un auditorio a oscuras, y lloriqueos fingidos y palabras manipuladoras que apelan a la emoción de los congregados. Y que preparan el escenario para estafar a los incautos.

Estos necesitan el trasfondo (musical) para manipular la intensidad emotiva de las masas y llevarlas a un éxtasis, en las que estas no piensan con claridad. Y en ese estado pueden llegar a tomar decisiones irresponsables (tales como entregar todo el salario de un mes, llegando a confiar en “la falsa promesa” del “profeta/pastor” de que les será devuelto con creces en pocos días, porque están sembrando en el tiempo de “la Unción”).

Estas personas han puesto toda su emoción por encima de La Palabra de Dios y de la razón y son presas de una emotividad irracional, y de las palabras persuasivas de estos “charlatanes/estafadores” que posan como “pastores”––y han sucumbido ante el encantamiento de la música “cristiana” y su “mercado”.

Es evidente que existen personas que con sinceridad se quebrantan y derraman sus lágrimas y emociones delante de Dios, en desesperación y en genuina adoración, y Él está consciente de esto (e.g., 1 de Samuel 1:15; Salmo 62:8).

Pero no debes olvidarte que la Palabra de Dios advierte a la Iglesia acerca de los lobos que arremeterían contra el rebaño de Cristo.

La Palabra Sagrada dice:

“Vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño.” Hechos 20:29

En contraste, los verdaderos hombres de Dios no negocian, ni comercian, ni corrompen la Palabra de Dios:

“Pues no somos como muchos, que comercian (corrompen) la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, hablamos en Cristo delante de Dios.” – 2 Cor. 2:17

No obstante, hay muchos empresarios/falsos pastores “lobos feroces” que con una agenda fría y calculadora, tuercen y comercian con la palabra de Dios, y la usan como carnada para despojar a los ingenuos.

“Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo” (Judas 1:4).

Muchos seguirán su sensualidad, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. En su avaricia los explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida” (2 Pedro 2:2-3).

No debes confundir la emotividad, con la Persona de Dios y el vivir en su presencia (Coram Deo), debajo de Su autoridad y para Su gloria. Por cierto, estos aspectos están intrínsecamente ligados al temor reverente y la obediencia a la Palabra de Dios.

Las Iglesias del Cristianismo histórico no tenían luces moradas, ni cámaras de video, ni sintetizadores, ni baterías, ni escenarios con motivos contemporáneos. Sin embargo la Persona de Dios y su Poder eran evidentes porque ellos recibieron la Palabra de Dios con gran humildad, sinceridad e interés genuino.

“De esta iglesia fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio de ustedes, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios” – Col. 1:25

¿Cuáles fueron las características de la Iglesia del Cristianismo histórico?

El Pueblo de Cristo congregado y atento a recibir la enseñanza de la Palabra de Dios, con una disposición para obedecerla. Esa era su máxima expresión de adoración.

“Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibieron la palabra de Dios que oyeron de nosotros, la aceptaron no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, la cual también hace su obra en ustedes los que creen” (1 Tes. 2:13).

Entonces ¿puede un Cristiano tener emociones? desde luego. Sin embargo estas deben ser examinadas a la luz de la Palabra de Dios. Porque las emociones fluctúan y son traicioneras, es por eso que el Cristiano no debe basar su vida (mucho menos su experiencia espiritual) en las emociones, sino en el sólido fundamento de la Palabra de Dios y su correcto entendimiento.

El mandato para la Iglesia de Cristo de aquella época, es igualmente aplicable para la Iglesia de hoy,

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.” Col. 3:16.

Que así sea!


Pastor Peter Citelli, es graduado del Word of Life Bible Institute, Arg. (Dip. Th.), Liberty University (A.A., B.S., Cum Laude), The Southern Baptist Theological Seminary (M.Div., estudiante). Es pastor-maestro de la Iglesia Bautista Miramar en West Park, Fla., y sirve como oficial del comité ejecutivo y miembro de la junta directiva del Gulf Stream Baptist Association.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© 2012 Peter Citelli. Todos los derechos Reservados.

 

 


 

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La Convención Bautista del Sur: ¿Qué busca Dios?

“Vengan, volvamos al Señor. Pues El nos ha desgarrado, pero nos sanará; Nos ha herido, pero nos vendará” (Oseas 6:1 NBLH).

Amados hermanos, como evidentemente se ha apreciado, en estos días hemos pasado por un tiempo borrascoso y turbulento en nuestra Convención Bautista del Sur. Es evidente que Dios busca que reflexionemos a fondo sobre las cosas que han sucedido––pidiéndole sabiduría y discernimiento para cambiar el curso de nuestras acciones (Salmo 138:6; Santiago 1:5; 3:17).

Efectivamente, como el Dr. Albert Mohler ha expresado: “La Convención Bautista del Sur está a prueba y nuestra credibilidad pública está en juego.” No cabe duda, las  semanas recientes han sido muy difíciles de sobrellevar––debido a las múltiples controversias que se han suscitado­­, en lo que respecta al ex presidente de uno de nuestros seminarios, entre varias renuncias sorprendentes, imprevistas, súbitas, e inesperadas de otros líderes de la CBS y entidades de la CBS.

J.D. Greear también se ha pronunciado diciendo: “En temor y temblor, reconozco que Dios está limpiando la casa. Él no será burlado. Dios nos ayude a caminar hacia adelante con humildad, con una confesión completa, inquebrantable, abierta y honesta.”

Desde mi perspectiva, considero que Dios está buscando nuestra atención como Iglesia, denominación y aun de manera individual (Salmos 18:27; 40:4; 101:5).

De manera, que concuerdo con Trevin Wax cuando dice que: “No veremos la paz en nuestra convención aparte de un verdadero arrepentimiento, un profundo deseo de avivamiento y una honestidad clara en cuanto a nuestros pecados y fracasos.”

Pienso que este tiempo turbulento, ha venido con el propósito de que hagamos un profundo examen en lo que respecta a nuestro caminar delante de Dios y de su Palabra (1 Corintios 11:28; 2 Corintios 13:5).

Esto concuerda, con el testimonio que encontramos en las Sagradas Escrituras, donde consistentemente observamos que Dios en ocasiones, aflige a su pueblo para que estos se vuelvan a Él (Salmos 119:59; Lamentaciones 3:40; 1 Pedro 4:17).

Por ejemplo en Hageo leemos: “Siembran mucho, pero recogen poco; comen, pero no hay suficiente para que se sacien; beben, pero no hay suficiente para que se embriaguen; se visten, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota”  (Hageo 1:6 NBLH).

Como cierto reformador magisterial señaló: “Nuestra afectividad está como inmersa en las delicias sensuales y paralizada por ellas hasta el punto de no buscar su felicidad más que en esta tierra. Por tanto, el Señor, para prevenir este mal, instruye a sus siervos haciendo que pasen asiduamente diversas aflicciones.”

De manera que Dios busca que nos volvamos a Él, como resultado de las aflicciones que permite en nuestra vida (Oseas 6:1-3; 1 Pedro 4:12).

En el caso de Israel, pese que ellos habían regresado a la tierra en el año 516 BC, y aunque ya era el año 520 BC todavía no habían reconstruido el Templo y como consecuencia, la Palabra de Dios, la presencia y el plan de Dios habían sido relegados (Hageo 1:2, 7).

No obstante, como leemos en versículos más adelante, el pueblo al percatarse que Dios los había estado afligiendo debido a que lo habían descuidado (Hageo 1:9), respondió en arrepentimiento como el profeta nos relata “Y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del Señor su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el Señor su Dios le había mandado. Y temió el pueblo delante del Señor” (Hageo 1:12 NBLH).

Que Dios, por medio de Cristo nuestro Salvador, nos conceda su gracia para poder percatarnos de las aflicciones que permite en nuestra vida, de manera que volviéndonos a Él, caminemos en genuino arrepentimiento, fidelidad y obediencia haciendo lo que le agrada (Isaías 1:19; Juan 8:29; 15:10; 1 Juan 3:22).


Peter Citelli, B.S., Cum Laude, Liberty University. M.Div., The Southern Baptist Theological Seminary (estudiante). Es pastor-maestro de la Iglesia Bautista Miramar en West Park, Fla., y es miembro de la junta directiva y oficial del Gulf Stream Baptist Association.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Y Dios nos dio vida …

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:7 RVR1960).

Y él [Dios] os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados (Efesios 2:1 RVR1960).

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El anuncio del nacimiento de Jesús

El ángel Gabriel es enviado por el Rey Altísimo para comunicarle a María la importante misión que Él le estaba encomendando. Ella sería su instrumento escogido por el cual el Mesías vendría al mundo.

Para escuchar a Pastor Peter Citelli predicando expositivamente Lucas 1:26-38 haga clic en el link de abajo.

Este mensaje fue predicado en la

Iglesia Bautista Miramar

3210 SW 59 Terrace
West Park, Florida 33023
Edificio del Taylor Hall

Domingo: Adoracion 11:00 AM
Miercoles: Oracion 7:30 PM

Si busca una Iglesia donde la Palabra de Dios sea comunicada con precisión le invitamos a que nos visite.

La Iglesia Bautista Miramar es un lugar donde Dios es glorificado, donde Cristo es exaltado y donde la Palabra de Dios es predicada con fidelidad.

http://www.facebook.com/IglesiaBautistadeMiramar

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¿Cuán confiables son tus palabras?

wordEn tiempos antiguos el peso de un compromiso verbal era tan serio como un documento escrito y firmado delante de testigos. Las palabras de un caballero eran esperadas a ser cumplidas a cabalidad.

Sin embargo, en los días en que vivimos pareciera que ya la confiabilidad de las promesas o palabras expresadas tienen muy poco valor o credibilidad, lo cual parece calzar bien con la corriente de un mundo que se agrada de vivir sin escrúpulos, ni absolutos morales.

Pero ¿Como deberían vivir los Cristianos?

El Señor Jesús nos instruye

Antes bien, sea el hablar de ustedes: ‘Sí, sí’ o ‘No, no’; porque lo que es más de esto, procede del mal (del maligno) – Mat. 5:37.

Note que el Señor dice de forma imperativa en el original: “sea el hablar (i.e. la palabra) de ustedes : ‘Sí, sí’ o ‘No, no’”.

El Presente Imperativo activo, “ἔστω – sea” denota un mandamiento que debe de practicarse de una manera continua a manera de estilo de vida.

Aquel que se considera seguidor de Cristo debe ser continuamente confiable en lo que expresa, pues esto es lo que manda el Señor.

Encontramos una idea similar en el libro de Eclesiastés,

Eclesiastés. 55 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

Y aunque este pasaje esta hablando de votos y promesas hechas a Dios, la misma idea podria aplicarse a las relaciones entre Cristianos y con los de afuera.

Este concepto se intensifica cuando se trata de alguien que esta involucrado en el liderazgo de la Iglesia.

1 Timoteo 3:7

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

El sustantivo “testimonio – μαρτυρίαν” es un record de ética cristiana practica que habla del carácter. De allí entendemos que la conducta revela el verdadero carácter del líder.

Pablo ha dejado en claro en el v.2 que ese record en el caso del pastor que “supervisa/obispa” la grey, debe ser irreprensible (ἀνεπίλημπτον – i.e. por encima de la reprensión).”

Pablo también instruye a la grey

Efesios 4:25

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

El previamente les ha explicado la razón

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,

24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

En otras palabras, el creyente no debe vivir como los incrédulos, quienes ajenos de la vida de Dios se conducen inescrupulosamente. Sino que desechando la conducta pasada,  y siendo continuamente renovados con una nueva mentalidad Bíblica, deben vivir una vida justa y diferente en base a la Palabra de Dios.

Finalmente, Santiago dice:

Santiago 5:12 Y sobre todo, hermanos míos … Antes bien, sea el sí de ustedes, sí, y su no, no, para que no caigan bajo juicio.

Santiago nos recuerda que debemos hablar palabras confiables y seguras para no recibir la disciplina correctiva del justo juicio de Dios.

1 Corintios 11:32

32 Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.

Esforcémonos pues en vivir de una manera diferente al mundo, demostrándolo de la manera en que vivimos y nos expresamos.

Rev. Peter Citelli,
Presidente
Confraternidad de Iglesias Bautistas Hispanas
del Gulf Stream Baptist Association.

 

 


 

Señales de tránsito para Vigilantes

Señales de  tránsito para Vigilantes

El apóstol Pedro advirtió que en los que en los últimos días vendrían burladores que dudarían del juicio venidero y que seguirían sus propios deseos incontrolables por el dinero, torciendo las Escrituras para su propia perdición.

Pedro dijo que los creyentes debían estimar la larga paciencia del Señor para que algunos “vengan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9).

El escribió,

2 Ped 3:15 Consideren la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como les escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada. 16 Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición (destrucción).

No obstante, el también les mando a que estén continuamente vigilantes, para que no sean desviados por los manipuladores inescrupulosos y sin ley, que rehúsan arrepentirse.

17 Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estén en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos (sin principios morales), caigan de su firmeza.

Los verdaderos creyentes debían continuamente crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” conforme a las Escrituras.

18 Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

El apóstol Pablo, también advirtió a los creyentes a que presten atención a aquellos que enseñen cosas diferentes a las que dijeron el Señor y sus apóstoles escritas en el Nuevo Testamento y el resto de las Escrituras.

El expresó,

1 Tim 6:3 Si alguien enseña una doctrina [enseñanza] diferente y no se conforma [no se acerca] a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina [i.e. la enseñanza de sus apóstoles expresada en el Nuevo Testamento] que es conforme a la piedad [la verdad Escritural],

4 está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés corrompido en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,

5 y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad (la religión) es un medio de ganancia. [apártate de los tales]

Pablo, dijo que los tales asumen carnalmente que la religión es un medio para hacer dinero por medio de la estafa. Algunos manuscritos posteriores agregan la frase “apártate de los tales” al versículo 5, un consejo extremadamente apropiado.

Por este motivo debemos vigilar continuamente “estar en guardia” y apartarnos de los que tuercen las Escrituras por causa de sus intereses creados.

Rev. Peter Citelli
http://www.petercitelli.org

© 2014. Todos los derechos Reservados.

E-mail: oficina@ReinodeDios.tv

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T4G – Juntos por el Evangelio, Afirmaciones y Negaciones

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Together for the Gospel

Somos hermanos

Somos hermanos en Cristo unidos por una gran causa: permanecer juntos por el evangelio.
Estamos convencidos que en muchas iglesias y entre muchos que dicen llevar el nombre de
Cristo, el evangelio de Jesucristo se ha tergiversado, malentendido y marginado. La
transigencia con el evangelio ha conducido a la predicación de falsos evangelios, la
seducción de muchas mentes y movimientos, y la debilitación del testimonio evangélico de la
iglesia.

Tal como ha ocurrido anteriormente en momentos de crisis teológica y espiritual en la iglesia,
creemos que la solución para esta confusión y transigencia se halla en la recuperación y
reafirmación exhaustiva del evangelio, como también en que los cristianos se reúnan y
formen iglesias evangélicas que reflejen la gloria de Dios en este mundo caído.

También, como hermanos, nos une una profunda preocupación por la iglesia y el evangelio.
Específicamente, esta preocupación tiene que ver con ciertas tendencias que existen dentro
de la iglesia hoy en día. Nos preocupa la tendencia de muchas iglesias a reemplazar la
verdad por técnicas, la teología por terapia, y el ministerio por gestión.

También nos preocupa que a menudo el propósito glorioso de Dios para la iglesia de Cristo
quede escondido debajo de tantos otros asuntos y programas, otras tecnologías y
prioridades. El testimonio, la obra y la identidad de la iglesia se han debilitado gravemente
debido a la confusión que existe con respecto a temas cruciales; particularmente, la
autoridad de la Biblia, el significado del evangelio y la naturaleza de la verdad misma.

Permanecemos juntos por el evangelio; y por la recuperación completa y gozosa del
evangelio en la iglesia. Estamos convencidos que dicha recuperación se hará evidente
tomando la forma de iglesias evangélicas fieles, y que cada una de ellas dará testimonio fiel
de la gloria de Dios y del poder del evangelio de Jesucristo.

Artículo I
Afirmamos que la única autoridad para la iglesia es la Biblia, inspirada verbalmente,
inerrante, infalible, y totalmente suficiente y digna de confianza.

Negamos que la Biblia sea un mero testimonio de la revelación divina, o que alguna porción
de la Escritura esté caracterizada por error o por los efectos del pecado humano.

Artículo II
Afirmamos que la autoridad y suficiencia de la Escritura se extiende a la totalidad de la Biblia,
y por lo tanto la Biblia es nuestra autoridad final en toda doctrina y práctica.

Negamos que cualquier porción de la Biblia deba usarse para negar la veracidad o
confiabilidad de otra porción de la misma. Además, rechazamos cualquier esfuerzo por
identificar un canon dentro del canon o, por ejemplo, de contraponer las palabras de Jesús a
los escritos de Pablo.

Artículo III
Afirmamos que la verdad siempre es un asunto central para la iglesia, y que la iglesia debe
resistir la atracción del pragmatismo y de las concepciones postmodernas de la verdad como
sustitutos de la obediencia a lo que la Escritura declara como verdad absoluta.

Negamos que la verdad sea meramente un producto de construcción social o que la verdad
del evangelio se pueda expresar o fundamentar en cualquier cosa que no sea una confianza
total en la veracidad de la Biblia, la historicidad de los eventos bíblicos, y la habilidad del
lenguaje de comunicar verdades inteligibles en forma de oraciones.

Además, negamos que la iglesia pueda establecer su ministerio sobre la base del pragmatismo, de las técnicas de
mercadotecnia, o de las modas culturales contemporáneas.

Artículo IV
Afirmamos la centralidad de la predicación expositiva en la iglesia y la necesidad urgente de
recuperar la exposición bíblica y la lectura pública de la Escritura en los cultos.

Negamos que el culto que honra a Dios pueda marginar o desatender el ministerio de la
Palabra que se manifiesta mediante la exposición y la lectura pública. También negamos que
una iglesia desprovista de predicación bíblica verdadera pueda sobrevivir como iglesia
evangélica.

Artículo V
Afirmamos que la Biblia revela que Dios es infinito en todas sus perfecciones, y por lo tanto
es verdaderamente omnisciente, omnipotente, eterno e independiente en su existencia.

También afirmamos que Dios conoce perfectamente todas las cosas: pasadas, presentes y
futuras, incluyendo todos los pensamientos, acciones y decisiones humanos.

Negamos que el Dios de la Biblia esté en cualquier manera limitado en términos de
conocimiento o poder, o en cualquier otra perfección o atributo, o que Dios haya limitado sus
propias perfecciones.

Artículo VI
Afirmamos que la doctrina de la Trinidad es un aspecto esencial del cristianismo; que da
testimonio de la realidad ontológica del único Dios verdadero en tres personas divinas,
Padre, Hijo y Espíritu Santo; y que cada uno de ellos es de la misma sustancia y
perfecciones.

Rechazamos la afirmación de que la Trinidad no es una doctrina esencial, o que la Trinidad
se pueda entender meramente en categorías económicas o funcionales.

Artículo VII
Afirmamos que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre, en perfecta, pura
e inconfundida unión a lo largo de toda su encarnación y ahora eternamente.

También afirmamos que Cristo murió en la cruz como sustituto de los pecadores, como sacrificio por el
pecado, y como propiciación de la ira de Dios para con los pecadores. Afirmamos que la
muerte, la sepultura y la resurrección corporal de Cristo son esenciales para el evangelio.

Además, afirmamos que Jesucristo es Señor sobre su iglesia, y que Cristo reinará sobre todo
el cosmos en cumplimiento del bondadoso propósito del Padre.

Negamos que el carácter sustitutivo de la expiación de Cristo por el pecado se pueda transar
sin dañar seriamente el evangelio, o que se pueda negar sin repudiar el evangelio.

Además, negamos que Jesucristo se manifieste solamente en debilidad, en vez de en poder, señorío,
o glorioso dominio; o, de manera inversa, que Cristo se manifieste solamente en poder y
jamás en debilidad.

Artículo VIII
Afirmamos que la salvación es por gracia de principio a fin, y que el evangelio se nos revela
en doctrinas que exaltan fielmente el propósito soberano de Dios de salvar a pecadores y en
su determinación de salvar a su pueblo redimido sólo por gracia, sólo mediante la fe, sólo en
Cristo, sólo para su gloria.

Negamos que se pueda considerar doctrina verdadera cualquier enseñanza, sistema
teológico, o medio de presentar el evangelio, que niegue la centralidad de la gracia de Dios
como su don de favor inmerecido hacia los pecadores.

Artículo IX
Afirmamos que el evangelio de Jesucristo es el medio por el cual Dios salva a su pueblo, que
a los pecadores se les manda creer el evangelio, y que a la iglesia se le ha encomendado la
misión de predicar y enseñar el evangelio a todas las naciones.

Negamos que el evangelio pueda ser reducido a un programa, una técnica, o un enfoque de
mercadotecnia. Además, negamos que la salvación se pueda separar del arrepentimiento
para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

Artículo X
Afirmamos que la salvación viene sobre aquellos que verdaderamente creen y confiesan que
Jesucristo es Señor.

Negamos que haya salvación en cualquier otro nombre, o que la fe salvífica pueda tomar
cualquier otra forma que no sea una creencia consciente en el Señor Jesucristo y en sus
actos de salvación.

Artículo XI
Afirmamos la continuidad del propósito salvífico de Dios y la unidad cristológica de los
pactos. También afirmamos que existe una distinción básica entre la ley y la gracia, y que el
verdadero evangelio exalta la obra propiciatoria de Cristo como el cumplimiento consumado y
perfecto de la ley.

Negamos que la Biblia presente cualquier otro medio de salvación que no sea la bondadosa
aceptación divina de los pecadores por medio de Cristo.

Artículo XII
Afirmamos que los pecadores son justificados sólo mediante la fe en Cristo, y que la
justificación sólo por fe es al mismo tiempo esencial y central para el evangelio.

Negamos que cualquier enseñanza que minimice, niegue o confunda la justificación sólo por
fe pueda considerarse de acuerdo al evangelio. Además, negamos que cualquier enseñanza
que separe la regeneración y la fe sea una representación verdadera del evangelio.

Artículo XIII
Afirmamos que la justicia de Cristo se imputa a los creyentes sólo por decreto de Dios, y que
esta justicia, imputada al creyente sólo mediante la fe, es la única justicia que justifica.

Negamos que dicha justicia se gane o merezca de cualquier manera; que se infunda en el
creyente en cualquier grado, o que se haga realidad en el creyente por cualquier otro medio
que no sea solamente por la fe.

Artículo XIV
Afirmamos que la forma del discipulado cristiano es congregacional, y que el propósito de
Dios se hace evidente en congregaciones evangélicas fieles que reflejan la gloria de Dios por
medio de las marcas de una auténtica eclesiología.

Negamos que un cristiano pueda ser verdaderamente un discípulo fiel alejado de la
enseñanza, disciplina, comunión y supervisión de una congregación de compañeros
discípulos, organizada como iglesia evangélica. Además, negamos que la Cena del Señor se
pueda administrar fielmente alejada de la correcta práctica de la disciplina de la iglesia.

Artículo XV
Afirmamos que las congregaciones evangélicas deben trabajar conjuntamente en
cooperación humilde y voluntaria, y que la comunión espiritual de las congregaciones
evangélicas da testimonio de la unidad de la iglesia y de la gloria de Dios.

Negamos que la lealtad a cualquier denominación o comunión de iglesias pueda tomar
precedencia sobre las afirmaciones de la verdad y la fidelidad al evangelio.

Artículo XVI
Afirmamos que la Escritura revela un patrón de orden complementario entre hombres y
mujeres, y que este orden es en sí mismo un testimonio del evangelio como también un don
de nuestro Creador y Redentor. También afirmamos que todos los cristianos son llamados a
servir dentro del cuerpo de Cristo, y que tanto a hombres como mujeres Dios les ha dado
roles importantes y estratégicos dentro del hogar, la iglesia y la sociedad.

Además, afirmamos que el oficio de enseñanza en la iglesia se ha asignado sólo a aquellos hombres
que han sido llamados por Dios en cumplimiento de las enseñanzas bíblicas, y que los
hombres deben ser líderes de sus hogares como esposos y padres que temen y aman a
Dios.

Negamos que la distinción de roles entre hombres y mujeres revelada en la Biblia sea
evidencia de un mero condicionamiento cultural o una manifestación de la opresión o
prejuicio de los hombres en contra de las mujeres.

También negamos que esta distinción bíblica de roles excluya a las mujeres del ministerio significativo en el reino de Cristo.
Además, negamos que una iglesia pueda confundir estos asuntos sin dañar su testimonio evangélico.

Artículo XVII
Afirmamos que Dios llama a su pueblo a reflejar su gloria en la reconciliación de las naciones
dentro de la iglesia, y que el deleite de Dios en esta reconciliación se hace evidente en la
reunión de los creyentes de toda lengua, tribu, pueblo y nación. Reconocemos que la
abrumadora magnitud de injusticia contra los afroamericanos en el nombre del evangelio
presenta una oportunidad especial para reflejar el arrepentimiento, el perdón y la
restauración que el evangelio promete.

Además, afirmamos que el cristianismo evangélico en Estados Unidos tiene una responsabilidad particular
de demostrar esta reconciliación con nuestros hermanos y hermanas afroamericanos.

Negamos que una iglesia pueda aceptar prejuicios, discriminación o divisiones raciales sin
traicionar el evangelio.

Artículo XVIII
Afirmamos que nuestra única esperanza firme y segura está en las firmes y ciertas promesas
de Dios. Por lo tanto, nuestra esperanza es una esperanza escatológica, fundada en nuestra
confianza en que Dios consumará todas las cosas en una manera que dé la mayor gloria a
su nombre, la mayor preeminencia a su Hijo y el mayor gozo a su pueblo redimido.

Negamos que nuestro deber sea encontrar la máxima satisfacción o felicidad en este mundo,
o que el propósito máximo de Dios sea meramente que tengamos una vida más significativa
y que nos dé más satisfacción en este mundo caído.

Además, negamos que cualquier enseñanza que presente salud y riquezas en esta vida como lo que Dios ciertamente ha
prometido pueda ser considerada un evangelio verdadero.

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“Ahora, hermanos, quiero recordarles el evangelio que les prediqué, el mismo que recibieron
y en el cual se mantienen firmes. Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la
palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano. Porque ante todo les
transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las
Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras”1 Corintios 15:1-4.

“Luego vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, y que llevaba el evangelio eterno para
anunciarlo a los que viven en la tierra, a toda nación, raza, lengua y pueblo. Gritaba a gran
voz: «Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adoren al que hizo
el cielo, la tierra, el mar y los manantiales»”Apocalipsis 14:6-7.

J. Ligon Duncan III
Mark E. Dever
C.J. Mahaney
R. Albert Mohler, Jr.

PD: Este ministerio se suscribe a las afirmaciones y negaciones expresadas anteriormente (PCM).

¿Te ha llamado Dios? Discirniendo el llamado a predicar

por el Dr. Albert Mohler Jr.

¿Haz sido llamado?

¿Te ha llamado Dios al ministerio? Aunque todos los Cristianos están llamados a servir a la causa de Cristo, Dios llama a algunas personas para servir a la Iglesia como pastores y otros ministros.

Escribiendo al joven Timoteo, el apóstol Pablo confirmó que si un hombre aspira a ser un pastor, ” buena obra desea hacer ” [1 Timoteo 3:1, NBLH ]. Del mismo modo, es un alto honor el ser llamado por Dios para el ministerio de la Iglesia

¿Cómo sabes si Dios te está llamando?

En primer lugar, hay un llamado interno. A través de su Espíritu, Dios habla a las personas que él ha llamado a servir como pastores y ministros de su Iglesia. El gran reformador Martín Lutero describió este llamado interno como “la voz de Dios oída por la fe.” Aquellos que Dios ha llamado conocen este llamada por un sentido de guía, propósito y un compromiso cada vez mayor.

Este sentido de apremio debe impulsar al creyente a considerar si Dios le está llamando al ministerio. ¿Le ha regalado Dios con el ferviente deseo de predicar ? ¿Te ha dotado de los dones necesarios para el ministerio ? ¿Amas a la Palabra de Dios y te sientes llamado a enseñar? Spurgeon advirtió a aquellos que buscaban su consejo no predicar si podían evitarlo. “Pero”, Spurgeon continuó, “si no puede evitarlo, y él debe predicar o morir, entonces él es el hombre.” Esa sensación de comisión urgente es una de las características centrales de una auténtico llamado. Charles Spurgeon identificó la primera señal del llamado de Dios al ministerio como “un deseo intenso y todo absorbente por la obra.” Los que son llamados por Dios sienten una obligación creciente para predicar y enseñar la Palabra, y para ministrar al pueblo de Dios.

En segundo lugar, está el llamado externo. Los Bautistas creen que Dios usa a la congregación para “llamar a los llamados” al ministerio. La congregación debe evaluar y afirmar la vocación y los dones del creyente que se siente llamado al ministerio. Como una familia de fe , la congregación debe reconocer y celebrar los dones ministeriales dados a sus miembros, y asumir la responsabilidad de alentar a aquellos que Dios ha llamado a responder a esa llamado con gozo y sumisión.

En estos días, muchas personas piensan en carreras en vez de llamamientos. El desafío bíblico de “considerar el llamado” debería ampliarse del llamado a la salvación al llamado al ministerio. John Newton, famoso por escribir “Gracia Admirable”, comentó una vez que “Nadie más que El que hizo el mundo puede hacer un ministro del Evangelio.” Sólo Dios puede llamar a un verdadero ministro, y sólo él puede conceder el ministro los dones necesarios para servicio. Pero la gran promesa de la Escritura es que Dios ciertamente llama ministros, y presenta estos servidores como regalos a la Iglesia. Una cuestión clave en este caso es un malentendido común acerca de la voluntad de Dios. Algunos modelos de piedad evangélica implican que la voluntad de Dios es algo difícil de aceptar para nosotros . A veces nos confundimos un paso más al hablar de “rendirse” a la voluntad de Dios. Como Pablo deja claro en Romanos 12:2, la voluntad de Dios es buena, digna de aceptación entusiasta, y perfecta. Los que son llamados por Dios para predicar se les dará el deseo de predicar, así como los dones de predicación. Más allá de esto, el predicador llamado por Dios sentirá la misma obligación como el gran apóstol, quien dijo: “¡Ay de mí si no predico el evangelio!” (1 Corintios 9:16 , LBLA).

Toma en cuenta tu vocación. ¿Percibe usted que Dios le está llamando al ministerio, ya sea como pastor u otro servidor de la Iglesia? ¿Se quema con una compulsión a proclamar la Palabra, compartir el Evangelio, y el cuidado de la grey de Dios? ¿Se ha confirmado esta convocatoria y alentado por aquellos Cristianos que te conocen mejor ?

Dios sigue llamando … ¿te ha llamado ?

Traducido por Rev. Peter M. Citelli

Lectura Recomendada: Hermanos, no somos Aficionados: Un llamado a la Preparación Ministerial

Resolución de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos

ImagenRecuerdo bien todo el alboroto que causara esta declaración de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos en 1996, especialmente la reacción de los grupos Judíos anti-misioneros, los cuales protestaban para que no se comparta el Evangelio a los Judíos, sino que se los deje tranquilos sin que se vuelvan el objetivo de Evangelismo de los Cristianos, particularmente de los Bautistas.

Las principales organizaciones Judías y grupos Cristianos liberales acusaron a los Bautistas de intolerancia espiritual” y “genocidio teológico.

No obstante a pesar de las criticas, la formulación de esta resolución sentó un precedente basado en el sincero deseo de las Iglesias que conforman la membresía de la Convención Bautista del Sur, de compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo, no para proselitizar (en aras de incrementar numéricamente la organización) a costilla de los miembros de la comunidad Judía, sino en respuesta a un genuino amor por la misma (Romanos 9:1-5) y en obediencia a la Gran Comisión dada por nuestro Señor Jesucristo (Mat. 28:28-29) y bajo el entendimiento de que El es la única esperanza de vida para los que se vuelven a El en arrepentimiento y fe salvadora (Juan 3:36; 14:6)

No obstante, la controversia continuó y en el 2009, el Dr. Albert Mohler, presidente del Southern Seminary hizo la siguiente declaración:

Algunas denominaciones han seguido esta tendencia, y permanecen comprometidos con la evangelización de todas las personas, incluyendo los Judíos. La Convención Bautista del Sur, la Iglesia Presbiteriana en América (PCA) y la Iglesia Luterana, el Sínodo de Missouri cada uno han adoptado declaraciones de convicción sobre la necesidad de la evangelización a los Judíos. Esto puede ser muy ofensivo en la América post-Cristiana, pero los evangélicos no pueden ceder en este asunto y permanecer siendo evangélicos en ningún sentido verdadero de la palabra.

El Movimiento de Lausana y la Alianza Evangélica Mundial también han afirmado la misión Cristiana a los Judíos. La “Declaración Willowbank” del WEF (1989) afirma: “Como la forma suprema de demostrar amor, buscamos animar al pueblo Judío, junto con todos los demás pueblos, a aceptar el regalo de la vida de Dios a través de Jesús, el Mesías.”

El Nuevo Testamento no es ambiguo en su declaración de que Jesús es el Mesías prometido, y que todos los que son salvos deben entrar por la puerta estrecha de la fe en Jesús como el Cristo. La iglesia Cristiana tiene una gran deuda con el pueblo Judío, el pueblo elegido de Dios. Lo más importante es que les debemos el evangelio.

El Dr. Mohler tiene razón, siendo que el Evangelio nos fue comunicado por el Mesías de los Judíos y por sus apóstoles, la Iglesia Cristiana tiene una deuda con ellos, particularmente de llevarles el Evangelio de vuelta (e.g., Hechos 20:21;Rom. 15:27).

A la luz de lo que hemos expresado hasta este punto, examinemos la resolución de la Convención Bautista del Sur sobre el Evangelismo a los Judíos de 1996:

CONSIDERANDO, que Jesús ordenó que el arrepentimiento y el perdón de los pecados se predicase en su nombre entre todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 24:47); y

CONSIDERANDO, que nuestros esfuerzos evangelísticos han descuidado en gran parte al pueblo Judío, tanto en casa como en el extranjero; y

CONSIDERANDO, que estamos en deuda con el pueblo Judío, por quien hemos recibido las Escrituras y nuestro Salvador, el Mesías de Israel, y ellos son amados por causa de los padres (Romanos 11:28 b); y

CONSIDERANDO, que ha habido un esfuerzo organizado por parte de algunos, ya sea para negar que los Judíos necesitan venir a su Mesías Jesús, para ser salvos; o para reclamar, por cualquier razón, que los Cristianos no tienen ni derecho ni obligación de proclamar el Evangelio a los Judíos; y

CONSIDERANDO, que existe evidencia de una respuesta cada vez mayor entre el pueblo Judío en algunas áreas de nuestra nación y nuestro mundo; Ahora, por lo tanto,

SE RESUELVE, que nosotros, los mensajeros de la Convención Bautista del Sur, reunidos en Nueva Orleans, Louisiana, 11 a 13 junio, 1996, reafirmamos que no nos avergonzamos del Evangelio de Cristo, porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego (Rom. 1:16);

Y ADEMAS SE RESUELVE, Que nos comprometemos nuevamente a la oración, especialmente por la salvación del pueblo Judío, así como para la salvación de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apocalipsis 5:9); y

FINALMENTE SE RESUELVE, que dirigimos nuestras energías y recursos hacia la proclamación del Evangelio a los Judíos.

Esta resolución tomada por los mensajeros de la Convención Bautista del Sur, reunidos en Nueva Orleans, Louisiana, del 11 al 13 junio de 1996 representa un loable recordatorio de que el Evangelio debe ser proclamado a todas las naciones, al Judío primeramente y también al Griego.

Las Sagradas Escrituras dicen:

Rom. 1:16  Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del Judío primeramente y también del Griego.

Lucas 24:46  Y les dijo: “Así está escrito, que el Cristo (el Mesías) padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; 47 y que en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 ”Ustedes son testigos de estas cosas.

Apocalipsis 5:9 Y cantaban un cántico nuevo, diciendo:

“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste (redimiste) para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación.

Testifiquemos pues a toda etnia, acerca del evangelio de Jesucristo, haciendo discípulos de todas las naciones.

Rev. Peter Citelli,
Presidente
Ministerio Int’l Reino de Dios, Inc.